miércoles 6 de mayo de 2009

Diario que no es de todos los días



Mucha felicidad. Definitivamente, tengo un problema grande. Me encuentro en Nueva York disfrutando una tremenda experiencia: estudio en una universidad prestigiosa, con una súper beca (acompañada de adjetivos formidables) que permite dedicarme a las pasiones de leer más que escribir, pero a ambas.

“Me encuentro” en Nueva York: no sólo resido aquí, sino que se da el fenómeno de “hallarme”. Es la primera vez que observo estos Estados Unidos desde la autodefinición como escritor. Tengo los mismos ojos que antes, sólo que un círculo canoso se vislumbra en las riberas de las córneas y me inscribe un cambio de mirada. Pienso que infelicito mi felicidad… busco excusas para sufrir… y doy con ellas.

Antes, hubiese argumentado que esta cosmópolis (EEUU) para los puertorriqueños ofrece las oportunidades que la Isla no provee. Lo cual sigue siendo cierto. Sin embargo, hoy, problematizo aspectos del porqué. Nada que no hayan dicho otros, mas, ¿por qué no repetirlo, aunque sea para mí?

Me parece una estrategia política de esta Nación limitar los alcances de Puerto Rico con el fin de promover “la fuga de cerebros” para nutrirse del capital intelectual que produce la isla. Es el robo de las estrellas que van surgiendo. Mejores becas, salarios superiores, mayores ofertas para conseguir un puesto respetable en instituciones competentes, entre otros beneficios, nos impulsan a “brincar el charco”, cuestión de ampararnos más cómodamente a la sombra del Estado benefactor. En buena medida, se raciona a Puerto Rico su acervo de profesionales competentes. Entonces, las demandas laborales isleñas no tienen más alternativa que incorporar a sus filas, personal con menor compromiso (o peor, sin él); sin mayores expectativas que un cheque, apenas suficiente para sostener a una familia –apretadamente- por quince días.

La situación acomodaticia de los incompetentes, paraliza, amenaza, lincha, desmoraliza, los esfuerzos de quienes respetan su trabajo. De ahí que el sistema inoficioso del gobierno puertorriqueño cuente con un descrédito tan apabullante; sobre todo, cuando los líderes políticos representan el ejemplo ciudadano.

Lástima. El Pueblo mira hacia arriba y no encuentra imitación posible más allá de la caricatura o la despersona.

3 comentarios:

Rosa dijo...

muy bueno te felicito

Rosa dijo...
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Rosa dijo...

Hola soy estudiante de Alex Samuel Velez en POPAC y me envió a buscar un escrito suyo y analizarlo y que le escribiéramos el análisis que yo hice del escrito mío a usted. El análisis fue el siguiente:
Estas Disfrutando la experiencia en EE.UU. que teda la oportunidad de hacer lo que te gusta. Nos das detalles sobre tu vida en EE.UU. y que es el único medio de salvación que uno tiene en P.R. por que el mismo Gobierno nos impulsa a uno tener que buscar una mejor economía para uno y que nosotros los borriqueño no abrimos los ojos de la realidad cotidiana y no vemos mas allá de la realidad de P.R. y que parece que es una estrategia de los EE.UU. para beneficio de ellos de limitarnos en nuestro país para beneficio de ellos y es la realidad que vivimos en el día a día. Me encanto tu pensar es muy realista y es una situación que no la había mirado con esos ojos pero creo que si es cierto y hay mucho de verdad en tu escrito muy bueno te felicito .

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